No podía llegar como una invasión.
Estaba pensando en no
seguir rasguñando con palabras
las hojas en blanco.
Estaba arrastrando mi tierra
desnuda, sobre granos de arena,
estaba vestida en blanco y negro,
Estaba aturdida,
con llovizna en el alma,
era un monologo de sombras,
deslizándome
en paredes erosionadas,
era un eclipse de doble atardecer.
Si, estaba aturdida, LLENA
de miedos y temores de paisajes...
...Pero al finalizar los remolinos,
el dia, la tarde, la noche,
y, el despertar del amanecer,
volvi a pensar y a urdir vientos,
me hice, corteza y erosion humana;
labre mis manos entre glaciales,
y tu cuerpo de costa y girasol
quedaron dormidos en mi piel.
Era hasta este punto de ensueño,
construccion y eclipse de doble
atardecer,
ENTONCES,
te tejieron mis pasiones de
acuarela,
de la cumbre a los valles,
me torne acantilado y playa,
recorte los miedos y los temores,
la angustia y el tedio,
el aburrimiento y la ausencia
y cambie los surcos de la sequía
en olas, y costas de viejos encuentros.
Te amaba desde las entrañas,
desde las raíces de mi cuerpo,
te dibujaba y pintaba
con aguas de pompas de jabón,
dejando libre tu cuerpo
de mariposas amarillas
abrazadas a mi cometa
de trapo.